Desde aquí partían una hora más tarde en la carroza para visitar los cinco pueblos del valle.
A lo largo de todo el recorrido estuvieron arropados por muchísima gente: mayores y pequeños, que como ya viene siendo costumbre, acuden al valle a recibirlos.
Sus Magestades repartieron montones de caramelos, balones, globos, mochilas y regalos a todos los pequeños y no tanto en cada uno de los concejos, y se acercaron a las casas de las personas de más edad para interesarse por ellos y entregarles un pequeño detalle. El calor con que se recibe a los Reyes acompañándoles en todo el recorrido, bandeando campanas, disparando fuegos artificiales y cohetes deja su huella en una de las fechas más bonitas del año donde la ilusión no solo de los niños se podía ver en todas las caras.
A las diez de la noche sus Magestades se despedían del valle agradeciendo las atenciones recibidas, felicitándonos por el buen patxaran que aquí se hace, y como no... con la promesa de que el año que viene no faltaran a la cita. |
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