Así quedó constancia en varios anuncios publicitarios en junio de 1928 donde se hablaba de los extraordinarios resultados que este método tenía en las personas herniadas.
    La empresa hacía publicidad en prensa por todo el pais anunciando las próximas ciudades en las que tendrían consulta, y para dar credibilidad de ello, utilizaban el testimonio autorizado de pacientes a los que gracias a él habían curado las hernias.
    Quién nos lo iba a decir, pero entre estos se encontraba un “ruso”, su nombre Quiterio Ancín, y así contaba lo bien que le había ido…

    Aportación de JL. Orokieta.

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