Por PEDRO LUIS MTNEZ. de ALBÉNIZ MARTÍNEZ
A causa de la copiosa caída de un tipo de nieve húmeda, que es realmente una combinación de nieve y hielo, creada alrededor del punto de congelación y que se pega a cualquier sitio o superficie, se ha originado una situación que da cierta pena por la cantidad de árboles caídos y ramas quebradas en el suelo de los montes del Valle de Lana y su entorno.
Cuando los arboles acumulan capas de nieve y hielo y el viento no sopla como para tirarla al suelo, las ramas comienzan a pesarles demasiado, hasta que se doblan tanto que muchas se rompen. Según he podido informarme, esta nieve húmeda, cuando cae en abundancia en un temporal, rompe tantas ramas y árboles como si de un tornado se tratase. Además, si a eso le sumamos que los árboles están muy húmedos por la cantidad de agua caída en lo que va de invierno, tenemos un estado de debilidad en arboles que al final no pueden con la tensión del peso y se produce el quebrado. Así mismo, aunque los árboles caducifolios no tengan hojas que puedan retener nieve, la poca que se les posa sobre las ramas es capaz de torcer arboles de más de 30 metros, como ha ocurrido en algunos chopos del “Arenal” y del “Estrecho”. A la altura del kilómetro cuatro de la carretera de entrada al valle, incluso ha arrancado chopos de raíz. En la zona del puentillo se cruzaron en la carretera e impidieron el paso de los vehículos. Las fotos que os envío, solo son algo de lo que se puede ver desde la carretera sin adentrarnos en el monte, pero en la zona del “Asistil”, “Ramendi”, “Sierra de Lóquiz” o en el monte de “Zúñiga”, puedo asegurar que es impresionante el daño, aunque siempre he pensado que la naturaleza es sabia y todas estas ramas rotas habrán clareado el monte y los arboles más débiles, viejos o enfermos, son los que primero habrán caído y dejarán paso a nuevas ramas y árboles con un verde más claro para esta próxima primavera.
Sin cambiar de tema y aprovechando el refranero popular: “Al que madruga, Dios le ayuda” aunque esta vez no fue así, pues al que madrugó, nadie le ayudó, porque todo blanco amaneció y los arboles cruzados se encontró.
Esta vez los refranes que tocaban eran los que dicen aquello de… “No por mucho madrugar, amanece más temprano” o “Hay que hacer de tripas corazón” y durante estos días “A mal tiempo, buena cara” que al final, “A río revuelto, ganancia de pescadores” y nunca mejor dicho, pues hay quienes “Hicieron leña de árbol caído”.
A ver si “Después del temporal, llega la calma” que tenemos mono de “Sol, solecito, caliéntame un poquito, por hoy, por mañana y por toda la semana…!!!
Para terminar diré que; “Febrerillo loco, Marzo ventoso y Abril lluvioso….hacen a Mayo, florido y hermoso”
¡A ver si es cierto!
Un saludo a tod@s.
Pedro Luis Martínez de Albéniz Martínez
